(Crédito: Lollapalooza Argentina)
Hasta el día de hoy, debo confesar, nunca había visto a Noel Gallagher en vivo. Me perdí River en 2009 (con la insulsa y muerta creencia de que Oasis volvería en otro momento, cosa que jamás pasó), me perdí GEBA en 2012 por enterarme tarde. Así que cuando escuché que venía este año dejé todo. No se me iba a escapar esta vez.
El recital en el
Luna Park este 16 de marzo (publicitado como un Sideshow del Lollapalooza 2016)
se empezó a llenar para las 19:30. A las 20:30, media hora antes de comenzar, el campo ya estaba repleto y con gente aún ingresando. Yo llegué dos horas temprano, me senté en mi butaca y esperé con una ansiedad imposible de manejar. Lo que se venía era el show de uno de los más grandes del rock inglés, de esos que llegó a la cima, se mantuvo y después se reinventó, solo para salir tan airoso como antes. No un cantante ejemplar, ni un guitarrista virtuoso, pero si un artista muy complejo, con ese talento de mezclar el rock con el pop que tanto caracteriza a los ingleses y una de las mejores plumas del Reino Unido.
Las luces se apagaron 21:15 y salió junto a toda su banda; se calzó la Gibson 355 y comenzó la lista con “Everybody’s On The Run”, casi una metáfora
si tenemos en cuenta que ese es también el primer tema de su debut solista. Siguieron “Lock All The Doors” e “In
The Heat Of The Moment”, parte de “Chasing
Yesterday”, disco que vino a presentar. “No
quiero que nadie se lastime antes de que compren una remera” dijo a la
gente para que cuiden a los que estaban pegados a la valla, irónico como
siempre.
“Fade Away” vino después, primera canción de Oasis de la noche. Noel
con guitarra acústica, en una versión más dulce, sin tanta rabia pero con el
mismo espíritu que tenía cuando la compuso. Analizando la lista se ve que Noel le tiene un cariño especial a los
lados B de Oasis, muchos de ellos parte de “The Masterplan”. Por eso ocupan 6
temas de una lista de casi 20.
Volvió al
material solista con “Riverman”, “The Death Of You And Me” y una que nos
dedicó a todos los fans de Oasis: “You
Know We Can’t Go Back”, para decirnos por enésima vez (de vuelta, irónico
como siempre) que no se va a juntar de nuevo con Liam para devolvernos a la
banda de nuestros amores, la que nos cambió la vida.
“Champagne Supernova” (primer hit de
Oasis de la noche) y “Sad Song” vinieron
después. Ambas cambiadas para que le queden más cómodas: la primera en una
tonalidad más baja y la última un poco más acelerada que su versión original,
sumando la sección de vientos que lo acompañó en su segundo disco. En momentos
como este me convenzo nuevamente que la reunión de los Gallagher y secuaces no
tiene por qué ocurrir. Los High Flying
Birds son una banda increíble, muy ajustada y propia para la nueva faceta de
carrera de Noel. Tan bien están que llegan al punto de apoderarse de estos
temas de Oasis, hacerlos propios.
“If I Had A Gun”, quizás su mejor canción
a lo que va de su carrera solista, vino después y lo siguió “D’yer want to be a Spaceman?” Acá se ve
el gran contraste entre el jovencito de “Definitively Maybe” y el solista de
ahora. A Noel no se le nota tanto el paso del tiempo, pero sí la experiencia.
Dice las cosas de forma distinta, sus letras evolucionaron junto con él al
punto de convertir a un letrista maravilloso en alguien trascendente, quizás
por encima de cualquiera de sus pares y de aquellos que vinieron después de él.
Terminada
Spaceman se escuchó desde el campo un grito que se extendería a casi todo el
estadio. “¡Live Forever! ¡Live Forever!”,
estábamos todos pidiéndole el hit que nunca toca, le pedimos lo imposible. Y lo
imposible nos dio. “No hago esa. No suena bien cuando la canto yo”, dijo primero y
siguió: “¿La quieren cantar ustedes?”
A un grito absoluto de todos los presentes tocó hasta el primer estribillo
de uno de los mejores temas de Oasis, con la gente haciendo de Liam. La cuota
de entrega al público argentino ya estaba cumplida, no se le podía pedir más, y
eso que faltaba bastante para el fin.
“The Mexican”, tocada con la impronta de
una banda de garage, pero de esas con clase, con estilo, vino luego de esa
tremenda conexión con el público. Después pasó por “The Dying Of the Light” y “Digsy’s
Dinner” (tema raro para incluir en la lista, un tanto oscuro para alguien
con tantos éxitos). La “lista oficial” terminó con “The Masterplan”, una de las canciones más hermosas de Gallagher, de
sus mejores obras.
Luego vinieron los bises. “Listen Up” primero y luego “Wonderwall”, y ahí el estadio se vino
abajo, lo que no es para menos teniendo en cuenta que su más grande hit, probablemente
por el que la mayoría lo conoció salía por los parlantes. “AKA…What a Life!” fue el anteúltimo tema y cerró una noche increíble
en el Luna Park con “Don’t Look Back In
Anger”, un broche de oro que ya se sabía iba a tocar, pero es como todo,
cuando lo tenés en frente es distinto, no deja de sorprender.
“The Chief” no sólo está
tan vigente como el primer día, sino que también se nota que tiene mucha tela
para cortar, mucho camino por delante, pero siempre con una pata en sus raíces.
Durante todo el recital tenía una teoría sobre Noel que acá me confirmó. Si
bien se intenta despegar de Oasis lo más que puede, no logra alejarse del rol
que ocupaba. Una vez lo oí decir en una nota que se sentía raro pasar de ser
guitarrista lider de Oasis a ser frontman de su banda, como que no aceptaba totalmente
el cambio. Por eso la dicotomía, la pseudo ciclotimia de ir de un rol al otro,
sabiendo que no se va a despegar del todo. Igualmente no cambia si usa ambos
trajes (el viejo de Oasis y el nuevo de NGHFB), porque para los que lo oímos
desde siempre, el jefe siempre será Dios.
Publicado por Alan Mealla
Increible descripcion de uno de los mejores recitales que vi en mi vida!!!!
ResponderBorrar¡Muchas gracias por las palabras! Si, fue increible. Un recital mágico.
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